El pasado mes de abril, Bogotá Cómo Vamos presentó los resultados de la Encuesta de Percepción Ciudadana del año 2022, que regresó a la capital luego de 2 años de pandemia.

Los resultados generan ciertas preocupaciones sobre las percepciones asociadas a la construcción del Metro de Bogotá. El 64,9% considera que las cosas van por mal camino en Bogotá y solo el 35% se siente orgulloso de la ciudad.

La satisfacción con Bogotá como ciudad para vivir bajó de 51,9% en 2019 a 44,4% en 2022. En el mismo sentido, la insatisfacción con Bogotá está 10 puntos porcentuales por encima de la insatisfacción promedio con Medellín, Cali y Barranquilla.

Aunque estos primeros datos no responden a preguntas sobre el Metro de Bogotá, genera preocupación que los niveles de orgullo, satisfacción y optimismo con la ciudad sean bajos en el mismo contexto en que la capital se encuentra construyendo el proyecto de infraestructura más importante en la historia de Bogotá.

El panorama que permite vislumbrar la Encuesta no es muy claro. Aunque la percepción positiva sobre la gestión de la Alcaldía mejoró de 18,8% a 33,1%, solamente 1 de cada 4 habitantes está satisfecho con la inversión de los recursos públicos por parte de la Alcaldía, y el 41% cree que la corrupción ha aumentado en el último año.

En materia de transporte, Transmilenio sigue siendo el modo de transporte más utilizado, sin embargo, también es el que presenta las insatisfacciones más altas con 40,5%. La Encuesta también reveló que 4 de cada 10 bogotanos se identifica optimista frente a la construcción del Metro, mientras que 3 de cada 10 se identifican pesimistas.

Transmilenio S.A. y la Empresa Metro son las entidades con la imagen desfavorable más alta, 60 % y 61 % respectivamente. Hecho que debería prender las alarmas en la administración actual y en quienes aspiren llegar a la Alcaldía en 2024, pues será difícil afrontar los retos en movilidad sino se recupera la confianza de las personas en las entidades encargadas.

Fortalecer la imagen favorable de la Empresa Metro e impulsar una cultura Metro desde ya son pasos iniciales pero necesarios para promover la apropiación de este modo de transporte, y evitar cometer los errores que pudieron cometerse con Transmilenio. Los modos de transporte y la intermodalidad deben ser abordados como asuntos de ciudad y no desde la dinámica político electoral.